OPINION: Vayamos a la cuarentena, sin pérdida de tiempo.....Hora de apretarnos los cinturones. " El Internacional" - Osvaldo Rocha Internacional.Com

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viernes, 20 de marzo de 2020

OPINION: Vayamos a la cuarentena, sin pérdida de tiempo.....Hora de apretarnos los cinturones. " El Internacional"

No podemos dilatar más la declaración de una cuarentena general de la población del país, como parte de las medidas de emergencia que ha recomendado la Organización Mundial de la Salud para contener la expansión del coronavirus.
La apabullante realidad que proyectan las casi 10 mil muertes causadas por la pandemia en 169 países es para que, en el caso nuestro, no perdamos más tiempo en aplicar las respuestas perentorias que demanda la situación de peligro a la que está expuesta la población.
Si faltare otra prueba para que apremiemos la imposición de la cuarentena general ahí está la lúgubre premonición del secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, de que si los países permiten la propagación del coronavirus “morirán millones de personas”.
En el primer día de aplicación del cierre de comercios y suspensión de actividades diversas, los ciudadanos han acatado el mandato de las autoridades y por eso se ha notado un considerable descenso en el flujo de vehículos y peatones en las vías públicas.
Como el estado de emergencia declarado por el Congreso Nacional tiene una vigencia de 25 días, eso quiere decir que estamos en el tiempo crítico en el que la epidemia escala en su propagación y en la que es menester proteger a la población, aislando a los contagiados y manteniendo al resto en cuarentena domiciliaria.
El Presidente de la República tiene la potestad para disponer este distanciamiento y para prohibir, mediante otras fórmulas, como la del toque de queda, la aglomeración o circulación de los ciudadanos en cualquier espacio público.
No se ha descubierto ni probado otro método, en la actual y desesperada lucha por contener la pandemia, que resulte más efectivo para frenarla, aunque no evitarla. Eso es lo que han hecho, con toda sus consecuencias, los países que se quedaron rezagados cuando llegaron los primeros casos a sus territorios.
No debemos nosotros esperar que el saldo de víctimas y contagiados sea mayor para asumir estas dolorosas pero necesarias medidas, en aras de proteger la vida de los dominicanos, ahora mismo bajo peligro, sin distinción de clases.

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La magnitud de la pandemia del coronavirus obliga al país a tomar, sin demoras, las medidas preventivas más drásticas que sean posibles para evitar una severa propagación de la enfermedad en nuestro territorio.
Haití, por ejemplo, sin haber notificado casos positivos de coronavirus y sin contar con instalaciones sanitarias adecuadas para el aislamiento de los que resulten contagiados, prohibió la entrada de pasajeros de seis países en vuelos de aerolíneas internacionales.
Lo mismo han hecho diferentes naciones de América Latina en relación con los vuelos desde Europa, China, Corea del Sur e Irán. Y anoche los Estados Unidos tomaron la dura medida de suspender todos los vuelos desde y hacia Europa por un lapso de 30 días.
La envergadura de las medidas que se están tomando en el mundo reflejan el nivel de iniciativas y de respuestas que se imponen en esta emergencia, dejando a un lado las consideraciones de si serán o no del agrado de los ciudadanos o si resultarán negativas para la economía.
No es asunto de calibrar ahora esos factores ni sus consecuencias en el orden económico o financiero, sino de proteger vidas y atender adecuadamente a quienes resultaren afectados por la enfermedad.
Aquí estamos abocados, sin demoras, a poner en marcha una cadena de medidas que podrían ir escalando según lo requieran las circunstancias, comenzando por la de ampliar las restricciones de ingreso a viajeros que provengan de países donde está causando enorme mortandad y contagio.
¿Que el turismo y el comercio van a sufrir? Sin dudas. Eso lo saben los países que han prohibido la entrada de pasajeros de distintas zonas contaminadas. No les ha temblado el pulso para hacerlo, asumiendo su tremendo costo en todos los órdenes.
Las cuarentenas de ciudades enteras que implica, entre otras cosas, la restricción rigurosa de la movilidad de personas en las calles y la supresión de actividades masivas, tienen que estar a la vista dentro de la estrategia dominicana de combate del coronavirus.
No hay tiempo que perder. Es hora, definitivamente, de apretarnos los cinturones, salir de las zonas de confort y enfrentar la pandemia del coronavirus de la mejor manera posible. Del pánico no nos preocupemos, porque ya existe. Enfoquémonos más en la prioridad número uno que es la protección de la salud y la vida de los ciudadanos.

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