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domingo, 9 de agosto de 2020

OPINIÓN:Los desafíos de Abinader y el destino de los que se van ."El Internacional "

Por RADAMÉS REYES-VÁSQUEZ 

El AUTOR es escritor y comunicador. Reside en Santo Domingo.
  

Desplazado ya del poder el Partido de la Liberación Dominicana, después de cuatro períodos consecutivos, el próximo dieciséis de agosto el licenciado Luis Abinader asumirá el solio presidencial y todos sabemos que está obligado a enfrentar grandes y serios desafíos.desafíos.

Abinader llegó a la política hace pocos años, pero no es un advenedizo ni un improvisado como han querido presentarlo. Todo lo contrario, es de la misma estirpe de su padre, honrado funcionario público en diversas oportunidades y emprendedor en el sistema educativo y otras áreas, dejando una considerable impronta en la vida pública y en su ejemplar vida personal.

Las causas del fracaso del PLD en estas elecciones son conocidas por todos; el pueblo le negó el voto harto de la corrupción y la prepotencia, causas principales del desgaste morado, traicionando radicalmente los principios del profesor Juan Bosch y administrando al Estado a voluntad propia y como si fuera una finca particular.

Ministros, directores generales, embajadores, actuaron durante ese tiempo pensando solo en sus bolsillos y estrujando en la cara y los ojos de la ciudadanía riquezas y abundancias que hace pocos años ni soñaban y que ahora poseen sin haberse ganado la loto, sin ser peloteros de grandes ligas ni reyes Midas.

Se volvieron prepotentes e insulsos, exhibicionistas sin descaros y desleales a lo que fue la esencia del Partido, altaneros y mendaces, abusaron de la paciencia de este pobre pueblo que siempre paga los desaciertos de tantos gobiernos incapaces.

Cuando hablo de las causas por las que el PLD perdió vergonzosamente las elecciones no voy, por ahora, a referirme a los factores que obligaron al doctor Leonel Fernández a formar tienda aparte.

Leonel no se fue, lo fueron, y fue la víctima de numerosas traiciones en un proceso pensado y estudiado, diseñado por quien aún ocupa el Poder Ejecutivo. No habrá renovación ni actitudes que devuelvan al PLD lo que ha perdido, pues muy pocos de sus dirigentes que no están vinculados con el peculado. Pueden salir los dinosaurios, que son muchos, aún jóvenes, y cargarán siempre el fardo del deshonor.

El pueblo conoce a quienes hace poco tiempo anduvieron con los zapatos rotos, dicen por ahí, en guaguas de Onatrate y carritos de concho; ahora son multimillonarios que no pueden dar al país una explicación real de las grandes mansiones que poseen, los apartamentos en Miami Beach, Punta Cana o Juan Dolio, entre otros lugares igualmente de alto costo y lujos.

Un jefe de campaña que hasta el otro día vivía en un patio de los kilómetros casó en el 1996 y hace poco dijo con orgullo y descaro que había gastado veinticinco millones de pesos en los festejos de los quinces años de su hija. Un infeliz maestro, quien contrajo nupcias gracias a la generosidad de algunos conocidos que le regalaron hasta las ollas y los calderos, es poseedor de una fortuna que excede los tres mil millones de pesos.

Un ingeniero químico, quien hasta hace unos años presumió de tener las soluciones al problema eléctrico del país, enviado preso por el proceso Odebrecht, es sacado de la cárcel de Najayo y llevado a la presidencia del PLD, sustituyendo a Leonel Fernández. Recordemos que ese ingeniero químico confesó, durante los interrogatorios preliminares, que había recibido recursos de la multinacional y que iba a hablar si no lo sacaban del grueso expediente.

Tremenda amenaza que puso a temblar al poder, tapabocas que estoy en creer puso a temblar al mismo Danilo Medina y su séquito palaciego. Todos sabemos hasta dónde calaron las amenazas en las diabólicas esferas del poder.

Ahora bien, ¿permitirá el presidente Abinader un sistema de justicia verdaderamente independiente, que permita la aplicación de la ley? Más que los acostumbrados problemas de electricidad y control de precios, éste es uno de los mayores retos que tiene por delante el próximo régimen recordando las advertencias de la sociedad civil.

Pero no se trata de sentar en el banquillo a los funcionarios de los gobiernos de Medina, sino a todo aquel que haya delinquido y cuyos expedientes aun no hayan perimido. El próximo jefe del Estado sólo tendrá apoyo popular si escucha a las voces que se inclinaron a su favor y que, desde el mismo día de la elección, empezaron a amenazar que si en enero no hay un preso, entonces para la calle.

El único dominicano que, en su tiempo, no cabía en la cárcel, Joaquín Balaguer, murió el catorce de julio del 2002, y que se sepa y nadie se sorprenda, es el único cadáver que en cementerio dominicano tiene seguridad, es decir un equipo de soldados y policías que hacen servicio, día y noche, en el panteón donde estás sus despojos mortales y los de su familia. Cosas veredes del país de lo insólito

Si en el próximo período gubernamental no se establece un sistema de justicia debidamente probo, que proceda sin compromisos extrajudiciales y que mediante ese Poder del Estado no reclamen ni recuperen lo robado, entonces el presidente Abinader y su Partido habrán fracasado y también se irán regrese quien sea.

No se trata de elegir corruptos favoritos ni de inventar culpables, sino de poner cada cosa en su lugar: antes de llegar al gobierno usted tenía tanto y ahora tiene esa misma cantidad multiplicada por miles, ganando tal o tales sueldos y sin sacarse nunca la loto, explíqueme la magia para multiplicar el dinero, pues toda gran fortuna debe esclarecerse porque siempre hay sospechas y el rumor público es sabio.

De modo que se van, ya se fueron. Porque son inútiles y robaron la comida de los pobres, maltrataron a la militancia, se burlaron del dolor de los demás, se creyeron dueños del universo, se pensaron eternos e inmortales, se fueron, se jodieron, fracasaron, y probablemente, algunos tienen ya un pie cerca de Najayo o La Victoria.

El pueblo dominicano ya no es tonto  y los conoce a todos por sus hechos y por lo que han demostrado ser y terminarán arrimados en el zafacón cuando no podridos en la fría solitaria.

Se van con los bolsillos llenos de lo ajeno en un país donde faltan tantos hospitales y escuelas, carreteras, campos deportivos, medicamentos, acondicionamiento de centros sanitarios. Se lo han llevado casi todo, es poco lo que han dejado, ya cada funcionario tendrá la oportunidad de palpar la verdadera realidad de las instituciones públicas.

Se van. Porque vendieron la patria e hicieron negocios. No pagaron a los pequeños productores y cuando pagaban exigían cuantiosas e ilegales comisiones. Se van podridos en dinero, huérfanos de una solemnidad que les importa un carajo.

Prepararon expedientes al antojo de cada uno, buscaron sus jueces, sus bocinas, sus queridas con lujosos apartamentos y automóviles de alta gama y costo. Muchos de sus hijos se avergonzarán de sus padres cuando escuchen en la radio o vean en la televisión la realidad. Y pagarán culpas ajenas cuando en los colegios o en las universidades los señalen.

Dejarán oficinas sin escritorios ni aires acondicionados, automóviles vueltos chatarras, sin gomas ni baterías. Borrarán los datos en las computadoras, inventarán, calumniarán, quemarán archivos, querrán borrar evidencias y lo van a lograr; de los departamentos de contabilidad desaparecerán los cronológicos, copias de fracturas y órdenes de compra, cheques al aire por servicio prestado o falsas compras. Para esos desmanes buscarán padrinos y cómplices en otras dependencias del Estado y en el nuevo gobierno.

Se irán a descansar a Miami Beach o a los Emiratos Árabes, acomodados en las altas edificaciones de Dubai contemplarán la tarde, se emborracharán, comerán hasta hartarse, sentirán nostalgia, pero también mucho miedo.

Pero no se arrepentirán ni devolverán lo que no es suyo porque son rateros, son insensatos, se creen dioses, procurarán el perdón y apostarán al olvido. No son más que unos desvergonzados, pobres e infelices con millones de dólares y euros.

El presidente electo tiene, prácticamente, en sus manos la sartén y la sociedad dominicana apela a la justicia. El país le ha dado esta oportunidad de oro para engrandecerse y devolver un poco del honor secuestrado por aquellos que hurtaron hasta los sueños de un país pobre cuyos ciudadanos tienen aún la osadía de creer.

reyesvasquez23hotmail.com

JPM

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