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sábado, 3 de octubre de 2020

EXCELENTE ARTICULO!!! PAPEL DE LOS CLUBES Y LIGAS EN LA SOCIEDAD DOMINICANA, DESPUÈS DEL SIGLO VEINTE (XX). "El Internacional"


Por Agustín Cortés Robles.

Nuestro movimiento clubìstico es un caso particular en el mundo, por sus características únicas. Dirigente Olímpicos, de Federaciones, y Asociaciones han podido comprobar que en otras naciones del Continente y el mundo no existe nada parecido a la estructura de base del deporte y la cultura dominicana. Jamás ha existido, y al parecer jamás va a existir en naciones hermanas, un conjunto de seres humanos que por convicción propia asuma la responsabilidad de un proceso tan importante para la inclusión social, como este que hemos vivido en la República Dominicana.
Luego de la Revolución de abril del año 1965 hasta nuestros días, activos personajes de la sociedad se han dado la responsabilidad, sin costo alguno para el Estado Dominicano, de la introducción, Motivación, y Formación Integral de los atletas que posteriormente son los que representan el perfil filosófico de la dominicanidad en competencias y eventos internacionales. Esa experiencia de vida no se repite en ninguna otra nación del mundo. En casi todas las naciones sus estructuras deportivas y culturales no se contemplan desde los clubes y ligas como los nuestros. La organización de ellos parte de la Escuela Básica, continúa con la Secundaria, y concluye con la Universidad. Todos los actores involucrados en cada fase de ese proceso, recibe una paga garantizada del Estado por sus servicios técnicos-profesionales.
Cabría preguntarnos entonces…..Quién ofrece sustento económico a los dirigentes clubìsticos, a los entrenadores, y a los atletas que hacen vida activa en esas instituciones, representando dignamente los sectores y barriadas a los que pertenecen?
Quién ha convencido a tantos hombres y mujeres del país para que asuman tan noble labor sin recibir compensación económica alguna?
Cuándo van a entender las estructuras gubernamentales del Estado Dominicano, vale decir, el Congreso Nacional, el Ministerio de Estado de Deportes, el Ministerio de Estado de Educación, el Ministerio de Estado de Cultura, el Ministerio de la Juventud, y los Ayuntamientos, que esa metodología debe cambiar para bienestar del Estado mismo?
Cuándo van a entender los dirigentes de los clubes y ligas populares que sus estructuras administrativas, técnicas y deportivas deben cambiar frente a la realidad económica que los golpea y obstaculiza la labor medular que en favor del Estado Dominicano, han desarrollado y continúan llevando a cabo?
Qué importancia tienen y representan los clubes y ligas para la Sociedad Dominicana en estos tiempos?
Pueden y deben continuar Los Clubes y Ligas desarrollando su labor altruista en los sectores y barriadas del país bajo la creciente ola de delincuencia?
Para empezar a contestarnos y contestarles, debemos decir que más del ochenta por ciento (80%) de la inversión económica que mes tras mes “manejan” los clubes y las ligas aparece de manera fortuita. Ese presupuesto formado a la carrera, claro, si podemos llamarle así, llega producto de algunas donaciones de instituciones públicas y privadas. Otras veces, ciudadanos conscientes de la importancia de esa labor social, deciden auspiciar renglones y casos particulares de eventos, atletas y equipos. Ese criterio puede cambiar, dependiendo del nivel de incidencia del club o liga en la barriada o en la sociedad en sentido general. Pero por lo común, y esa ha sido la realidad hasta el momento de nuestro movimiento, la inversión económica diaria, semanal, quincenal, mensual, semestral y anual, sale de los bolsillos de los dirigentes y entrenadores de cada una de esas instituciones de base que desarrollan una labor trascendente en torno y de frente a la juventud dominicana.
También se ha dado un caso muy especial en estas instituciones, que es único dentro de la originalidad estructural que en principio externábamos sobre las mismas. Una amplia proporción de sus dirigentes y entrenadores son profesionales en diversos renglones científicos, y obtienen recursos para mantenerse y mantener sus conjuntos familiares sin tocar los recursos de los clubes a los cuales pertenecen. Otros, tienen empresas y negocios de baja proporción comercial, a partir de los cuales se sostienen, y en el mayor de los casos, aportan soluciones económicas a las actividades regulares que la directiva se ha propuesto para un momento determinado del año. Esa realidad la conoce desde hace más de treinta (30) años en el país, la clase deportiva y la clase clubìstica en sentido general. Por lo visto nadie quiere desde la Dirección del Estado hacerse responsable de financiar una actividad vital de la Nación, y que durante tanto tiempo ha caído sobre los hombros de los hombres y mujeres que desde los clubes y ligas han contribuido a la formación integral del Pueblo Dominicano.
Sin lugar a dudas esos organismos de base del deporte y la actividad cultural dominicana cobran hoy mucho más valor que nunca en nuestros barrios y ciudades. Esa enorme y progresiva penetración del pandillerismo, el narcotráfico, la violencia doméstica intrafamiliar, las desigualdades sociales, requieren de su labor constante. Ahora, la metodología empleada hasta el momento debe cambiar sustancialmente. Para que esa transformación sea real y efectiva, debe partir desde el mismo movimiento clubìstico, haciendo entender a la barriada a la que sirven, a la Provincia, al Ayuntamiento, a los Ministerios, y al Congreso Nacional, que la realidad económica y social del país y el mundo, les plantea adoptar un nuevo concepto de trabajo. La tendencia debe ir en la dirección en que se han formado y han desarrollado instituciones clubistas excepcionales de diversos sectores de la ciudad capital y el interior del país. Entre ellas destacamos las siguientes: Club Los Prados, Inc., Club Arroyo Hondo, Inc., Club Naco, Inc., Club Paraíso, Inc., Club Mauricio Báez de la populosa barriada de Villa Juana, en la zona norte de la ciudad capital.
En ese orden se preguntarán ustedes de manera muy íntima, y claro, querrán externar públicamente……cómo pueden plantearnos que adoptemos el modelo de instituciones clubìsticas y deportivas que poseen tantos recursos técnicos, económicos, y con tantas relaciones institucionales? Para contestarles les cuento una vivencia que junto a otros dirigentes deportivos viví en el año 1984.
Para ese tiempo vivía en la barriada de Calero, Villa Duarte, y hacía actividad deportiva en el Club Deportivo, Cultural, Organizado, Siglo Veinte, mercadeado públicamente bajo el pomposo título de: CLUDECOS XX. En un Pre-Congreso de la Antigua Asocludìsna, hoy transformada en la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, Inc., (una conquista añorada durante mucho tiempo por los dirigentes de mi generación) llevado a cabo en 1982, resulté electo Secretario General de la directiva encabezada por el prestigioso, ya fallecido dirigente del Club Manuel Rodríguez Objìo, Lic. Miguel Ángel Castillo (Castillito), también oriundo de Villa Duarte, pero residente en el sector de Pueblo Nuevo. En la ocasión, tanto él como el Comité Ejecutivo que le acompañaba, decidimos organizar y montar los SEGUNDOS JUEGOS INTERCLUBES DEL DISTRITO NACIONAL EN 1984.
Integramos un comité organizador de grandes e importantes personalidades, que en ningún momento asumieron sus cargos, al parecer porque la Asocludìsna de aquellos años se percibía ante los medios de comunicación, y en consecuencia, ante la sociedad como una institución permeada por altos intereses políticos. Realmente era así, y ese tufo nos provocó serios inconvenientes para montar y desarrollar esa versión de los juegos, pero los llevamos a cabo. La inauguración fue en el estadio La Normal, en el mes de octubre, Día Nacional de Los Clubes (conquista de esos juegos ante el Poder Ejecutivo de ese tiempo), y el Maestro de Ceremonias (sin cobrar un centavo) fue el prestigioso comunicador Osvaldo Cepeda y Cepeda.
En labor organizativa y promocional llegamos hasta el Club Los Prados, Inc., bajo la Dirección del consagrado dirigente de esa institución, Lic. Esmeraldo Soto (fallecido), quien nos atendió amablemente, y decidió que el Departamento Deportivo del Club debía participar en los juegos en las disciplinas deportivas que estaban hábiles para ello. Participaron en Baloncesto Masculino, Softball, ajedrez y dominó. Para nosotros, esa decisión resultó una sorpresa, pues no esperábamos esa reacción tan positiva de una entidad que considerábamos de clase media alta. Habíamos tocado las puertas de los Clubes Naco y Arroyo Hondo, sin resultados favorables. Llegamos hasta el Club Paraíso, pero sus condiciones técnicas, económicas, y algunas diferencias dirigenciales, hacían imposible su participación.
Les externo con ciertos detalles esta anécdota para dejarles con la nota esencial del relato. Cuando llegamos al Club Los Prados, y al Club Paraíso, notamos sus instalaciones muy deprimentes y descuidadas, incluso de simple limpieza cotidiana, pero allí había un grupo de personas buscando soluciones a los problemas más urgentes de su entidad y su comunidad. Eran clubes muy pequeños y en estado de gestación. Prácticamente allí sólo había una cancha de baloncesto, volibol, y un modesto restaurant. Lo que si recuerdo es que una parte significativa de la comunidad hacía vida en el lugar, creía en el desarrollo del proyecto, y como ustedes pueden ver, ambas entidades hoy son grandes y poderosas organizaciones deportivas, sociales, recreativas y culturales. No me refiero al caso de los clubes Naco y Arroyo Hondo, porque su crecimiento ha resultado muy evidente ante la sociedad, y en menos tiempo que Los Prados y Paraíso.
Ese ejemplo de superación de esas entidades, deja claramente establecido que los clubes y ligas de los sectores populares de la ciudad capital (las dos-2- provincias metropolitanas) y el interior del país, pueden adoptar el modelo, organizar institucionalmente sus acciones ejecutivas, técnicas, y sociales para crecer junto a sus comunidades, y con ello contribuir al desarrollo sostenido de la Nación.
Qué hacer en primer lugar? Cumplir con todas las normas legales que el Estado Dominicano requiere para darle personería jurídica a cualquier institución no-gubernamental, que persiga el desarrollo de actividades no remuneradas para aquellos que forman parte de su dirección colegiada. Todos los clubes y ligas del país de los sectores populares deben proceder a incorporarse ante el Poder Ejecutivo. Es la única forma en que en estos momentos pueden acceder de manera sistemática a los fondos que consigna el Estado Dominicano en la Ley Nacional del Presupuesto. De esa forma obligaríamos a nuestros representantes ante el Congreso Nacional, y Los Ayuntamientos a legislar económicamente en beneficio de nuestras entidades. La nueva ley de organizaciones (122-05) sin fines de lucro, que sustituyó la famosa No. 520, emitida por el Gobierno Norteamericano que surge como producto de la Primera Intervención Norteamericana, período que se extendió desde el año 1916 hasta el 1924, ha puesto en evidencia que puede controlar de manera efectiva la gestión económica de las instituciones bajo ese criterio funcional.
El Comité Olímpico Dominicano, Inc., la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, Inc., El Club San Lázaro, Inc., el Club Los Mina, Inc., el Club San Carlos, el Club Mauricio Báez, Arroyo Hondo, Naco, Paraíso, Los Prados, el Club Pueblo Nuevo de Villa Duarte, están incorporados, entonces por qué no se pueden incorporar todos los clubes y ligas de los barrios populares de la ciudad capital y el interior del país?
Al asumir este procedimiento legal ante el Gobierno Central y la Sociedad adquieren un valor agregado que aporta beneficios económicos, y de carácter moral al Club o Liga sin importar su procedencia barrial. Para que ustedes valoren cuán importante es la incorporación o adquisición de la personería jurídica ante los poderes de un Estado, les cuento también que producto de las necesidades básicas de nuestras familias, un amplio grupo de dirigentes y entrenadores deportivos del país se han establecido en diversos estados de los Estados Unidos de Norteamérica, y algunas ciudades de la Unión Europea. Producto de su naturaleza social, estos han creado clubes, ligas, y asociaciones de amigos, deportistas, y culturales. El primer requisito que deben cumplir en esos espacios territoriales hermanos, es precisamente la incorporación ante los ayuntamientos locales. Sin esa prerrogativa legal resuelta, no pueden desarrollar actividades.
Que implica adquirir la personería jurídica ante el Poder Ejecutivo del Estado Dominicano?, cumplir con la entrega meridiana de informes económicos al finalizar cada año fiscal.
A ese trámite burocrático sencillo, automatizado, y de fácil control, es al que muchos de los dirigentes de los clubes y ligas, sobre todo, de los barrios populares les temen para incorporar sus respectivas instituciones. ESA DECISIÒN NO PUEDE SEGUIR SIENDO POSTERGADA. Tanto la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, inc., El Comité Olímpico Dominicano, Inc., y el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, este último a través del Departamento Nacional de Clubes y Ligas, deben unificar criterios para que esa labor se lleve a cabo, y sea una de las grandes conquistas anunciadas por la presente gestión el DIA NACIONAL DE LOS CLUBES, el día 09 de octubre del año 2017 en curso. Mediante un acuerdo tripartito superar todos los trámites burocráticos ante el Ministerio de Estado de Hacienda, Los Ayuntamientos, y el Poder Ejecutivo, de forma que en esa, u otra fecha prudente del año en curso, la incorporación total sea una realidad.
Esa condición no debe preocuparnos. Lo que debe llamarnos poderosamente la atención es como mantener en funcionamiento una maquinaria que durante más de cuarenta (40) años ha financiado la existencia del deporte, la cultura, y la recreación dominicana, sin recibir pago alguno por tan noble y exigente labor. Además de incorporar nuestras instituciones, debemos organizarlas en el sentido más amplio de la palabra. Ya no es posible que en el Club o Liga del barrio exista el “Hombre Orquesta”, o sea, aquél personaje que asume las responsabilidades de dirigente, entrenador, secretario ejecutivo, gerente administrativo, mensajero, cobrador, sereno, relacionista público, Jefe de mantenimiento, jefe de seguridad, gobernador, encargado de protocolo y mayordomía. Ese modelo hay que cambiarlo radicalmente de nuestras instituciones o corremos el alto riesgo de desaparecer paulatinamente. El microtràfico en nuestros barrios, las bandas, los asaltos, las violaciones, la corrupción, el pandillerismo, y la delincuencia en su mayor dimensión, nos están empujando a ir dejando de lado una labor que no representa “NADA” en el presupuesto familiar o personal del dirigente clubìstico.
Si vamos a continuar trabajando desde los clubes y ligas deportivos y culturales, debemos hablar seriamente con los habitantes de nuestras barriadas y ciudades, porque además de la inversión del sector privado, y del Gobierno Central a través del Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, la comunidad debe asumir altos niveles de responsabilidad en el mantenimiento funcional de nuestras instituciones. Responsabilidad que necesariamente requiere que los padres de nuestros niños y jóvenes costeen parte de las actividades en que participan sus hijos. Además de actividades extraordinarias, y buenas relaciones en el sector público y privado, lo que hizo posible el crecimiento físico, moral, económico, recreativo, y social de los clubes: Los Prados, Inc., Paraíso, Arroyo Hondo y Naco, entre otros, fue el pago cotidiano de las cuotas mensuales de sus miembros.
Pueden los clubes y ligas de los barrios populares cobrar por sus servicios deportivos, recreativos, sociales, y culturales en estos tiempos? Es lo más lógico y conveniente.
Claro, para ello hay que implementar un sistema contable serio, ordenado, y regido por la ley de fomento a las instituciones sin fines de lucro, de manera que sus acciones sean creíbles y confiables ante sus miembros, la comunidad en la que funciona, el Gobierno, los Ayuntamientos, El Congreso Nacional, Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, el Comité Olímpico Dominicano, Inc., y el Ministerio de Hacienda. Ese procedimiento financiero y la ley que a sus efectos lo reglamenta, nos facilitarán determinar y programar un presupuesto anual de trabajo. En ese instrumento se consignarán las partidas correspondientes al pago de los empleados de las respectivas áreas del club o liga.
Ese cobro lo llevan a cabo desde hace más de treinta (30) años las ligas deportivas dedicadas mayormente al desarrollo del beisbol. Resulta raro, pero efectivo, que éstas aun llegando a la sociedad dominicana posterior al surgimiento de los clubes en los barrios populares, hallan determinado necesario para su funcionamiento, cobrar una cuota semanal, quincenal o mensual a sus miembros. En ese caso la relación generalmente es directa y personalizada con los padres o tutores de los niños y jóvenes. Lamentablemente ese acercamiento tan íntimo no se presenta con mucha frecuencia entre los dirigentes del club del barrio y los padres de los hijos que hacen vida en él, creando los inconvenientes que imposibilitan los cobros regulares por los servicios técnicos, sociales y recreativos prestados a estos. Esa falta de recursos económicos, merma las actividades del club.
Además de las Ligas de Beisbol, otras instituciones requieren a cada afiliado el pago por las enseñanzas o los servicios prestados de su interés. Entre estas: Clubes de Salsa, Merengue, Bailes Folklóricos, Institutos de Estudios Técnicos Profesionales, Academias Personalizadas de Beisbol, Escuelas de Idiomas, de Artes. En definitiva todos cobran por sus servicios en el país, menos los clubes y ligas de los barrios populares porque al parecer, al formar parte de la herencia del movimiento clubìstico, deportivo y cultural, que a mediados del siglo veinte (XX) decidió crear estas instituciones sin fines de lucro como metodología para orientar y organizar la sociedad dominicana, de forma que defendiera sus derechos ante las cíclicas condiciones políticas que luego de liquidada la tiranía trujillista se sucedieron constantemente. Lamentablemente, esa operatividad se ha extendido prácticamente hasta nuestros días. Aparentemente, no hay forma de hacerla cambiar.
Además de las sugerencias administrativas, las instituciones deportivas populares (clubes y ligas) en la República Dominicana, tendrán que variar también su estructura funcional (organigrama) para efectivizar sus acciones y adecuarse a los nuevos tiempos. En ese orden propongo el siguiente esquema:
Comité Olímpico Dominicano, Inc.
Federación Dominicana de Clubes y Ligas, Inc.
Ministerio de Estado de Deportes (Departamento Nacional de Clubes y Ligas)
Consejo de Asesores Comunitarios, integrados por los Presidentes de las Distintas
Juntas de Vecinos, y cinco (5) de los más antiguos residentes del sector
Asamblea General de Socios
Comité Ejecutivo del Club. Este equipo de trabajo posee a su vez una serie de funcionarios
Que le ayudarán a desempeñar sus funciones: Prensa y Relaciones Públicas; Mercadeo
Publicidad y Promoción; Comisión de Disciplina; Departamento Jurídico; Dirección Administrativa; Director General; Gobernador; Director de Mantenimiento; Jefe de Seguridad; Administrador de Alimentos y Bebidas; Gerencia Financiera; Auditoría; Contabilidad
Secretaria General; Dirección Técnica; Coordinador de Disciplinas Deportivas; Auxiliares Técnicos; Coordinador inter-institucional; Coordinador de Eventos; Dirección Recreativa y
Cultural; Dirección Cultural y Recreativa; Coordinador General del área; Coordinadores de Disciplinas Artísticas; Auxiliares Técnicos; Coordinador Inter-Institucional; Coordinador de eventos; Honor al Mérito.
Esta nueva estructura en los Clubes y Ligas de nuestros sectores populares en pleno funcionamiento, provocará las siguientes acciones en el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, en el Comité Olímpico Dominicano, en la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, en los barrios, y en la sociedad en sentido general:
En primer lugar el Departamento Nacional de Clubes y Ligas tendría que ampliar y modernizar su estructura administrativa. Además de contratar una mayor cantidad de técnicos deportivos, tendrá la ineludible responsabilidad de agregar a su regular equipo de trabajo, expertos en administración, contabilidad, expertos en diseño y manejo operativo de intranet y redes sociales, gestión de instituciones no-gubernamentales, asesores y consultores jurídicos, asesores impositivos, promotores y gestores artísticos-culturales, entre otras acciones institucionales y administrativas.
El Comité Olímpico Dominicano junto con la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, Inc., tendrá que crear un Departamento que fiscalice, motive y desarrolle todas las acciones deportivas de los clubes y ligas. Deberá desarrollar de manera constante jornadas de capacitación en organización y montaje de eventos deportivos y culturales. Además, implementar talleres para valorar las acciones de atletas, monitores y entrenadores en ese primer nivel de las acciones deportivas.
La Federación Dominicana de Clubes y Ligas debe gestionar un mayor presupuesto en el Congreso Nacional, en los Ayuntamientos, y en el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, para poder contratar nuevo personal administrativo con funciones específicas en su estructura gerencial.
Sus nuevas acciones institucionales le demandarán una mayor función de supervisión de las actividades de los clubes y ligas a nivel nacional. Para que esa labor sea cualificada y cuantificada debe contar y nombrar personal responsable que oriente y supervise espacios regionales y locales a partir de la cantidad de instituciones establecidas en todo el país.
Los Clubes y Ligas asumirán un mayor nivel de compromiso con sus respectivas comunidades. Igual reacción se dará de los residentes de cada sector hacia estos, y el grupo de personas que en la misma atiende y orienta sus actividades deportivas, recreativas, sociales, y culturales.
Esa responsabilidad de beneficio mutuo garantizará el crecimiento y estabilidad de los planes y proyectos del sector en su conjunto.
En la Memoria Institucional, Gestión 2016, el Ministro de Estado de Deportes, Lic. Danilo Díaz sintetiza en tres grandes ejes de acción la filosofía de trabajo que persigue desarrollar en el Ministerio durante su gestión. Estos son: 1- El Deporte como Derecho Fundamental; 2- El Pacto Nacional del Deporte, y 3-El Deporte Como Marca País.
Ese informe es clave y muy importante para todo el movimiento deportivo nacional, en especial para los dirigentes de Los Clubes y Ligas. Pueden consultarlo digitalmente e imprimirlo como fue mi caso, porque se encuentra alojado en la plataforma multimedia del Ministerio. En ese sentido me permito destacar en el punto número uno: EL DEPORTE COMO DERECHO FUNDAMENTAL lo externado en su introducción por el Ministro: y Cito Textualmente: “Todos los ciudadanos que quieran practicar deporte deben tener los medios para hacerlo, para ello trabajamos en dos sentidos: Por un lado, fomentando el deporte en las escuelas, y por otro, garantizando una buena infraestructura deportiva en los barrios.”, termina la cita.
En otra parte del mismo punto anota también y cito textualmente: “Existe la voluntad política y la decisión firme de parte de nuestro Presidente, Danilo Medina, de crear una estructura triangular compuesta por 3 Ministerios: Educación, Cultura y Deporte, para usar el espacio de la tanda extendida en ofrecer a nuestros niños una opción sana como es la práctica deportiva”, termina la cita.
Continúa externando además en el mismo punto y cito de nuevo textualmente: “Sin masificación no alcanzaremos el desarrollo deportivo del país. Trabajaremos para que la escuela sea el escenario donde se promueva el desarrollo del deporte nacional y sea desde allí donde se seleccionen los talentos que asimilarán las federaciones nacionales para el alto rendimiento”, concluye la cita.
Como pueden asimilar la idea del Ministro es bien clara: Masificar la práctica deportiva desde el nivel inicial del Sistema Educativo Nacional, de manera que al finalizar la gestión, o en un tiempo prudente (2 años acoto) de su desarrollo podamos tener nuevos talentos en las distintas disciplinas con los cuales se haga más practico y efectivo el trabajo de las Asociaciones y Federaciones para incluirlos en las distintas selecciones de alto rendimiento. En esa dinámica el rol de los clubes y ligas hará sus acostumbradas aportaciones, pero con menos nivel de responsabilidad técnica y económica, pues en múltiples ocasiones el atleta que reside en el sector, podrá ser formado en la escuela y el club asimilarlo para incluirlo en los eventos deportivos que anualmente organizan las asociaciones de las distintas disciplinas. Hasta el momento se estaba presentando el caso contrario, la escuela aprovechaba la formación que el atleta recibía desde pequeño en el club o liga barrial.
En una última parte de ese punto, el Ministro externó lo siguiente y cito textualmente: “Estamos trabajando adicionalmente, en el rescate y consolidación de los clubes culturales de los barrios, como forma de lograr que nuestros niños sigan durante el fin de semana entusiasmados con la práctica deportiva”, termina la cita.
Como todos sabemos la implementación de la tanda extendida en las Escuelas y Liceos Públicos de todo el país, ha provocado un impacto sustancial para la clase estudiantil, pues recibe beneficios domésticos y materiales no contemplados en etapas pasadas del Sistema Educativo Nacional. Ese impacto general debe sentirse cuanto antes en el desarrollo deportivo nacional. Esa es una alianza estratégica muy favorable que el movimiento clubìstico debe aprovechar a su máxima potencia. Es más, y es junto testimoniarlo en este documento, ese entendimiento de los clubes y ligas con las escuelas y liceos de todo el país ha sido empático siempre. Recuerden que en los clubes y ligas también pusimos en funcionamiento una red nacional de “Escuelitas Hogareñas”. También hay que decir que muchos clubes y ligas iniciaron su funcionamiento en los barrios, a partir del desarrollo de una simple Escuelita Hogar.
En el segundo enunciado: EL PACTO NACIONAL DEL DEPORTE, el Ministro externa y citamos textualmente: “El espíritu de este pacto es la unificación y coordinación de esfuerzos de todas las organizaciones que inciden en el quehacer deportivo o se vinculan de alguna manera al sector, para optimizar todos los recursos del deporte. Unir esfuerzos bajo una planificación, con objetivos y metas que cumplir, para garantizar que la inversión en el deporte se traduzca en un mejor desempeño de nuestros atletas, que son la base fundamental de todo este engranaje”, termina la cita.
Que mejor momento que este para que el movimiento clubìstico inicie con la gestión (2016-2020) del Ministerio de Estado de Deportes, la planificación anual de sus actividades. Debemos tomarle la palabra al Señor Ministro en ese sentido, y abocarnos a realizar jornadas locales, regionales y nacionales de planificación deportiva. La Federación Dominicana de Clubes y Ligas, Inc., tiene en ese sentido un trabajo amplio y arduo, pues es el mecanismo llamado a organizar y convocar estas acciones que darán orden institucional a los proyectos y programas deportivos, culturales, sociales y recreativos de sus organismos de base. Precisamente, por eso sugerimos la tramitación de la personería jurídica de cada club o liga, de forma que la presencia de estas en el concierto de instituciones vinculadas al deporte, adquiera un rol de primer orden, dado la legalización de sus acciones regulares.
En el tercer y último enunciado: DEPORTE COMO MARCA PAÌS, el informe de la gestión 2016 consigna lo siguiente y citamos textualmente: “Si hay algo que une a un país es el deporte, defender la actuación de un deportista o equipo dominicano nos llena de orgullo, y todos vibramos ante la victoria del país. En nuestro caso, tenemos muchos ejemplos de deportistas internacionales que triunfan a nivel mundial, peloteros en las ligas americanas, atletas olímpicos o las Reinas del Caribe que ocupan los primeros lugares del voleibol mundial. El papel que estos deportistas desempeñan en la imagen de la República Dominicana en el exterior y en la promoción de valores como el esfuerzo y la disciplina merecen un reconocimiento social y han de ser ejemplo para nuestros niños y jóvenes. Utilizaremos el éxito de estos deportistas como una estrategia para la proyección de valores humanos, cívicos y sociales, agradeciendo y honrando su trabajo y proyectando al país”, termina la cita.
Este es un aspecto que efectivamente las gestiones que se han sucedido en el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación lo han utilizado, pero de manera muy comedida. Resulta fundamental que esa imagen positiva que el deportista dominicano se gana de buena forma en competencias y eventos internacionales, sea constantemente colocada en los medios masivos y alternativos de comunicación, de forma que nuestros niños y jóvenes adopten una postura sana y proactiva en su familia, en el sector donde residen, y frente a la vida. Los Clubes y Ligas pueden y deben involucrarse militantemente en esta propuesta, porque muchos de los grandes atletas del país surgen del trabajo desarrollado por éstos, y resulta que luego no vuelven al barrio que los vio nacer como seres humanos y como deportistas en ciernes. Los dirigentes de los clubes y ligas deben establecer con los atletas y con los padres de estos una alianza de colaboración, de forma que independientemente que este alcance los más altos niveles de desarrollo deportivo, dimensión social y económica, mantenga la relación de armonía que sus familiares, dirigentes y entrenadores hicieron parte de su formación integral.
El movimiento clubìstico dominicano posee una historia muy edificante que deben conocer las presentes y futuras generaciones de dirigentes, entrenadores, y atletas del país. Lamentablemente muchos aspectos se han quedado en el camino, otros se han perdido con el lamentable fallecimiento de amigos fraternos de la actividad deportiva, y en muchos casos tenemos dispersos dentro y fuera del país, personas valiosas e importantes que todavía podríamos contactar para grabar audiovisualmente sus testimonios. Esta labor sería un valioso aporte que el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación, junto al Comité Olímpico, y la Federación Dominicana de Clubes y Ligas, podrían impulsar para beneplácito de quienes con tanto esfuerzo hicieron de la dirigencia y enseñanza deportiva, su razón de vida. Para ello los recursos económicos son vitales, y el Ministerio de Estado de Deportes y Recreación es la institución estatal que podría materializar esa propuesta tan significativa.
En todo el territorio nacional existen instituciones clubisticas, deportivas y culturales que por su enorme y fecunda trayectoria ocupan un sitial especial dentro de las demás. Como muestra para todos ustedes algunos ejemplos: Club Sameji, Santiago de Los Caballeros; Club Juan Pablo Duarte en San Francisco de Macorís; Club Gregorio Urbano Gilbert en Santiago de Los Caballeros; Club Gregorio Luperón en Puerto Plata; Club Miguel Ángel Payero en Cristo Rey; Club Mauricio Báez, en el Sector de Villa Juna; Club Rafael Leónidas Solano en el Sector de Guachupita; Club San Antón, en el sector del mismo nombre; Club Los Prados, en el sector de Los Prados; Club Los Mina, en el sector de Los Mina; Club Osvaldo García de la Concha, en el sector de Los Mina; Club Los Cachorros, en el Sector de Cristo Rey; Club San Pablo Apóstol, en el sector de Cristo Rey; Club Andrés Herrera, en el sector de Villa Duarte; Liga Deportiva Bienvenido Carmona (Vivo), en sector de Mejoramiento Social; Club Bameso, en el sector de Mejoramiento Social; Club Águilas de Guachupita, en el sector de Guachupita; Club Agrocudegua, en el sector de Capotillo; Club Deportivo La Fe, y Club La Fe, en el sector del mismo nombre; Club Retiro 23 en San Pedro de Macorís; Club Rafael Barias, en el sector de Villa Consuelo; Club Los Pioneros, en el sector de Villas Agrícolas; Club Calero, en el sector de Villa Duarte; Club Villa Francisca, en el sector de Villa Francisca; Club Ozama, en el Ensanche Ozama; Club Renacer, en el sector de Guachupita; Club Villa Faro, en el sector de Villa Faro; Club Naco, en sector de Naco; Club Arroyo Hondo, en el sector de Arroyo Hondo; Club Plaza Independencia, en el sector del mismo nombre; Club Pueblo Nuevo en Pueblo Nuevo, Villa Duarte, Club Maquiteria y Club Simonico en Simonico, Villa Duarte; Club San Carlos, en el sector de San Carlos; Liga Deportiva Mercedes, en el Ensanche La Fe; Club Ramón Matías Mella, en el sector de Molinuevo; Club Los Gladiadores, en la Incineradora, Guachupita; Club Herrera, en el sector de Herrera; Club Los Alcarrizos, en el mismo sector; Club Villa Mella, en el sector del mismo nombre; Los Nómadas y Los Coloides, en el sector de Los Mina; Héctor J. Díaz, en la Loma del Chivo; Club Paraíso, en el Ensanche Serrallèz; Entre otros de gran valía que esperamos compendiar en una historia escrita del movimiento en el transcurso del año en progreso.
De igual manera justo es reconocer algunos de los dirigentes destacados de la época más fecunda del movimiento clubìstico dominicano: Años 70 del siglo veinte (xx). Entre estos mencionamos los siguientes: Manuel Nin Matos; Felipe Medrano; Bienvenido Matos Pérez; Orlando Mazara; Rafael Nova; Héctor Ramírez; Antonio Acosta; Filiberto Cruz Sánchez; Leo Corporàn; Pedro Pablo Díaz; Cholo Suero; Chico Pérez; Ramón Pinedo; Torben Jaquez; Juan José Carmona (Vivo); Luis Mercedes; Miguel Ángel Payero; Domingo Batista; José Tejada Gómez; Eduardo Ramos; Leónidas de la Cruz Bautista; Víctor Sánchez; Osiris Tejeda Cesse; Gracias a ellos, y a otra gran camada de connotados hombres y mujeres de bien, se forjaron los cimientos del desarrollo integral del Pueblo Dominicano, pues la labor de los clubes y ligas en esos tiempos no se circunscribía a la exclusiva práctica de una o varias disciplinas deportivas. El programa de un club o liga de esos años, incluía: Poesía Coreada; Teatro; Bailes Folklóricos; Enseñanza Escolar tradicional; Conferencias regulares de historia, sociología, antropología, economía, educación sexual, prevención contra las drogas, y formación política. En ese compendio anunciado anteriormente de la historia del movimiento, deben estar incluidos tantos amigos y hermanos de momentos tan valiosos para los clubes y ligas del país.

Gracias por su atención.
Agustín Cortés Robles, dirigente deportivo del Sector de Villa Duarte, Santo Domingo Este.



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